LA SAGRADA FAMILIA CONSERVADORA QUE PROHIJA A BOLSONARO

Los conservadores de derecha y evangélicos tienen un plan de poder. Pacientemente construido durante décadas. Reagan, Trump, Jimmy Morales, Bolsonaro…


¿Por qué un súper millonario como Richard DeVos, fundador-inventor de la gigantesca red piramidal de ventas Amway (American Way) habría de poner 200 millones de dólares durante la década de los ’70 en crear un movimiento conservador, incluyendo varios grupos evangélicos como Family Research Council, Focus on the Family y Acton Institute?

Como señala en la Revista Jacobin la investigadora Rachel Johnson “las reuniones en la empresa Amway han sido como encuentros religiosos, y DeVos un pastor evangélico al estilo Billy Graham. ‘Amvox’, el sistema de mensajería de Amway con el que la compañía se comunicaba con sus vendedores, difundía durante los años 90 y comienzos del 2000, una mezcla de fanatismo por el libre mercado y de ideología religiosa de derecha”. Quienes ascendían y eran ‘exitosos’ remarcaban a cada paso que era mérito de Dios.

Los sociólogos David Bromley y Anson Shupe conjeturan que lo que hacía especial a Amway no es la mezcla de Dios y capitalismo, algo tan viejo como la cristiandad,sino la capacidad de inducir con ese paquete ideológico a los vendedores para que intenten superarse hasta límites irrealizables: solo el 2% del ejército de miles y miles que venden jabones y demás productos alcanzan la meta. DeVos, ‘vendía’ Amway no solo como un camino hacia la riqueza, sino hacia la redención de los trabajadores norteamericanos. Sostiene Bromley: “el mensaje subyacente es que cada uno y su familia está a cargo, no la corporación, a la que no le perteneces”

En esta matriz donde Dios, la superación personal, el supuesto trabajo independiente (enmarcado en una corporación pero no percibida como tal) y el mérito es donde hay que buscar pistas y trazos del modo en que individuos como Trump y ahora Bolsonaro en Brasil– manejaron su campaña. Estilo ‘evangelizadores’, mesiánicos, por mandato divino.

Pat Robertson

Una figura central en el reverdecer de los tele-evangelistas pero que entendió hace más de 40 años el poder de ensamblar religión y política fue Pat Robertson. Descarnado opositor a cualquier variable de socialismo, transformó a los evangélicos de sujeto político populoso pero marginal, en un grupo poderoso.

Robertson tenía fe en que con la ‘materia prima’ de la gente común se podría armar un tanque político formidable, pasando por encima de las estructuras partidarias del partido Demócrata y del Republicano, y también de los medios de comunicación.

Pat Robertson fundó en los años 70 la Christian Broadcasting Network (CBN) y su programa estrella fue The 700 Club. Al principio, era una cabalgata de variedades religiosas: sermones y oraciones, himnos en vivo y música gospel, y teletones de recaudación de fondos agresivos. En apariencia la política no ocupaba un lugar, pero él siempre creyó en la necesidad de llevar a cabo el plan de Dios a través de medios políticos.

Desde finales de los setenta hasta mediados de los ochenta, la Christian Broadcasting Network se hizo cada vez más política, y el leit motiv de Robertson giró en torno a desbancar al partido Demócrata de sus vínculos con los afroamericanos, trabajadores de overol y sectores más postergados, y ensalzar a los Republicanos. Y ahí entra Ronald Reagan en escena.

Robertson comprendió que pintar la realidad en términos bipolares, sin escala de grises, rendía políticamente, y era un relato simple y fácilmente digerible: el bien estaba luchando contra el mal en todas partes. El bien eran los republicanos porque ahí estaban los cristianos conservadores en cuestiones sociales: mantener la oración en las escuelas, oponerse a la homosexualidad y al aborto, y rechazar el darwinismo, apoyando las enseñanzas científicas creacionistas.

En el apogeo de su éxito, CBN recibió casi $ 300 millones en donaciones por año.


Sin embargo, crear una ‘presencia evangélica’ en el gobierno requería una identidad política bien articulada, y los republicanos no sólo eran virtuosos en cuanto a la agenda conservadora afín a los evangelistas, sino que también tenían una agenda fiscal a favor de las corporaciones, en contra de los beneficios sociales, y de austeridad fiscal. Por ello, para preservar la narrativa polarizada y fortalecer la efectividad de su propaganda, Robertson se dio cuenta de que necesitaba hacer una actualización, una ‘puesta a punto’ de los evangélicos, y su cadena CBN News y el programa The 700 Club comenzaron a transmitir el mensaje de que el verdadero cristianismo se oponía al gobierno del bienestar heredado de Roosevelt (el nunca bien ponderado keynesianismo), y al pago de impuestos, y apoyaba la privatización y la desregulación siempre que fuera posible.

¿Manipulación? Obviamente.

La clave, como el mencionado DeVos (y acaso junto con otros multimillonarios como Richard DeVos) fue superponer los Evangelios con la idea de riqueza y el mérito personal, fuera de cualquier institución estatal…fuera de la política.

Reagan, un outsider, servía al dedillo para esta cruzada. Pero desde ahí Paterson comenzó a impulsar la formación de cuadros políticos evangélicos para sostener un poder en la sombra, que marcara la agenda del partido Republicano y del conjunto de la sociedad norteamericana. De hecho, George Bush que era proclive a que las mujeres decidieran sobre su cuerpo en caso de aborto cambió rápidamente su punto de vista y devino anti-abortista.


Robertson salió al aire en 1984 y anunció que la tarea de los cristianos en la arena política era «pulverizar a los impíos…Vamos a ver al pueblo de Dios levantado. Pero para eso los malvados deben ser expulsados de la tierra”.

Las elecciones que terminaron con la elección del inefable Donald Trump anclan sus raíces en la extendida desigualdad social (la que los Occupy Wall Street hace no mucho definían como el 1% que se queda con todo contra el 99%), la carencia de trabajo o de un trabajo de calidad, el encarecimiento y dificultad para acceder a la infraestructura básica, y la promoción orquestada de que los partidos políticos y las instituciones estatales no presentan ninguna solución. Esa asimetría es terreno fértil para la nueva política, la de ‘la gente común’.

Todo lo que viene del Norte, recala en…

La potencia del universo evangélico aprendida de los telepastores norteamericanos de los años 70 y 80 es lo que se ha expandido en América Latina, y marca la agenda política (o al menos la condiciona) al punto de tener en Brasil un resonante bloque legislativo que inclinó la balanza a favor de un individuo antisistema, violento, racista, homófobo y machista como Jair Bolsonaro.

Bolsonaro en la Marcha por Jesús

Como bien señala Rubén Armendáriz en Rebelión, tomando las declaraciones de Josimar da Silva, presidente del Consejo de Pastores Evangélicos de Brasilia: «Bolsonaro es quien mejor defiende nuestras banderas contra el aborto y la llamada ideología de género, la defensa de la familia tradicional y de las buenas costumbres.

En Brasil, la influyente Iglesia Universal del Reino de Dios, fundada en 1977 por dos cuñados (Edir Macedo y Romildo Ribeiro Soares), con seis mil templos en todo el extenso país, convocó abiertamente a respaldar en la elección al excapitán del ejército, un nostálgico de la dictadura (1964-1989) y puso a su disposición el oligopolio mediático de la Red Record para imponer su candidatura en el imaginario colectivo”.

Y agrega Armendáriz: “Bolsonaro, católico formal, aunque evangélico por conveniencia política, hasta tiene un segundo nombre bíblico: Messias. Su religiosidad a medida rindió sus frutos. En mayo de 2016, el pastor y líder del Partido Social Cristiano (PSC) Everaldo Dias Pereira, lo sumergió en el río Jordán durante una visita a Israel”.

La novela de la portentosa influencia de los evangélicos en la política brasileña y su apoyo a un individuo inclasificable como Bolsonaro va mucho más atrás.

En los años ‘40 aterrizaron procedentes de California los pastores Harold y Mary Williams. En Sao Paulo implantaron la Igreija do Evangelho Quadrangular (Iglesia Cuadrangular), donde promovieron los ‘eventos de avivamiento’ inspirados en las campañas evangélicas de Billy Graham. Harold Williams llegó a declarar «a los brasileños les encantan los circos…”

LULA y EDIR MACEDO

Fue después de esta oleada evangélica que aparecieron los Macedo. La revista The Nation, ya en agosto 2017 (tras la destitución de Dilma Rousseff) hizo una radiografía del poder de la Iglesia Universal del Reino de Dios -IURD.

Con sucursales en lugares como India, EE.UU. y Sudáfrica, la IURD es un líder mundial en teología de la prosperidad, que afirma que la devoción a Dios es recompensada con ganancias materiales. La revista Forbes estima que Macedo es «el líder religioso más rico de Brasil, o quizás del mundo», con una fortuna estimada en 1300 millones de dólares. La nueva sede de la Iglesia en São Paulo, construida en 2014 a un costo de 300 millones de dólares, es una réplica, con 10.000 butacas, del Templo de Salomón, la casa de adoración más famosa de la Biblia. Con sus más de 93.000 metros cuadrados, es el edificio religioso más grande de Brasil. También es dos veces más alto que la estatua de Cristo Redentor en Río de Janeiro, el símbolo tradicional del Brasil católico. Tanto Lula como Dilma se vieron obligados a visitar el templo en compañía de Macedo”.

Dilma Rousseff y Michel Temer inauguran el Templo de Salomón en Sao Paulo

Tras los carnavales y en simultáneo con la Marcha del Orgullo, convoca todos los meses de marzo a la Marcha por Jesús, para denunciar la ‘caída en el pecado en Brasil’, y a la que concurren cientos de miles de personas en el centro de São Paulo.

Los evangélicos brasileños copiaron su modelo de la derecha cristiana estadounidense, un proceso facilitado por los muchos vínculos que unen a las comunidades evangélicas estadounidenses y brasileñas. Para fines de los ‘80 había 2.800 misioneros protestantes de los Estados Unidos en Brasil, y docenas de diferentes iglesias y misiones con sede en los Estados Unidos. Trinity Broadcast Network (TBN), la emisora religiosa más grande del mundo, con sede en California, llega a 220 ciudades en 23 estados brasileños y cubre a 45 millones de personas.


La siembra de 40 años rinde frutos a partir de los años ’80

En paralelo con la acción de Pat Robertson en USA, en las primeras elecciones democráticas tras la dictadura, el Bloque Evangélico logró 17 diputados; para 2006 ya eran 57, o sea, casi el 13% de la Cámara de Diputados que tiene 513 escaños. Tras los comicios que reeligieron a Dilma, en 2014, el Bloque había trepado a 93 miembros o el 15 por ciento de la Cámara, y cinco miembros del Senado (sobre 81 miembros).

Los líderes evangélicos desempeñaron un papel crucial en la expulsión de Rousseff, y su influencia parece que va en aumento. Eduardo Cunha, el presidente de la Cámara de Diputados y uno de los evangélicos más destacados de Brasil, fue quien motorizó la destitución de la dirigente del PT, aunque luego se comprobaran numerosos actos de corrupción de Cunha por lo cual recibió una condena a 15 años de prisión”.

Poco tiempo después apareció una campaña en la que se hizo circular que el vicepresidente Michel Temer, ahora en funciones tras quitar a Rousseff del cargo, adoraba al diablo.

Sostiene Omar Encarnación, profesor de la Universidad Bard para The Nation: “Temer, un católico maronita de origen libanés, se reunió con los principales pastores evangélicos del país para buscar una solución. Le propusieron grabar un mensaje. En ese video, Temer aparece junto a Marco Feliciano, un congresista y pastor pentecostal de São Paulo que dice categóricamente que Temer nunca ha estado involucrado en ninguna actividad satánica. El clip se publicó más tarde en las páginas de Facebook de las iglesias evangélicas más grandes del país, con el testimonio adicional de que es hora de «repudiar la malvada difamación de que Temer es un satanista». Como recompensa por esta asistencia oportuna, Temer designó a varios líderes evangélicos a su gabinete, incluido a un reconocido creacionista para dirigir el ministerio de Ciencia”.


Si en Argentina los pastores evangélicos movilizaron a su tropa en contra de la aprobación de la ley de Aborto Seguro, Legal y Gratuito, e intentan avanzar contra la aplicación de la ley de Educación Sexual en los colegios, en Chile estas iglesias crecientemente condicionan las decisiones políticas.


En su edición del 13 de septiembre 2018, el diario de la Universidad de Chile publicó una columna de Camilo Villa J., quien sostiene que “si bien no lograron impedir la aprobación de la Ley de Género en la Cámara de Diputados, la presión ejercida demuestra que ya no son un grupo reducido y que, por el contrario, están dispuestos a participar en política respaldados por una amplia base popular. Los evangélicos ya no se cruzan de brazos.

Férreos opositores al aborto, al matrimonio igualitario, y a la eutanasia, entre otros, esta comunidad cristiana se ha abierto paso en la sociedad chilena a tal punto que hoy cuentan con su propio feriado nacional.

También cuentan en Chile con un contundente poder económico. Según un reportaje de la revista Qué Pasa en noviembre del 2012, cada iglesia evangélica recibe entre 40 y 70 millones de pesos (unos 60 mil dólares) producto de los diezmos, además, de acuerdo con registros de la Superintendencia de Valores y Seguros, la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la Corporación Metodista, la Iglesia Cristiana Pentecostal y la Iglesia Evangélica Luterana, tienen inversiones en empresas como Mademsa, Gasco y Endesa.

Los medios de comunicación son otro activo importante para esta comunidad cristiana: la Iglesia evangélica en Chile cuenta con más de 200 radios tanto en AM como en FM, canales de televisión por cable y varias librerías a lo largo del territorio nacional.

Chile -continúa Camilo Villa J.- no es un fenómeno aislado, pues todos los países de la región han experimentado un brusco ascenso en el número de cristianos protestantes.

El paradigma es Guatemala, pues el presidente de la nación centroamericana es evangélico. Jimmy Morales llegó al poder gracias a los votos de esta comunidad cristiana. Morales prontamente decidió seguir el ejemplo de Donald Trump y mudar la embajada de su país en Israel desde Tel Aviv a Jerusalem, tal como lo desea el gobierno ultraconservador de Benjamín Netanyahu.

Jimmy Morales en el Te Deum evangélico

En la última elección presidencial de Costa Rica, el candidato evangélico, Fabricio Alvarado, estuvo a punto de ganar con el 39,3 ciento de los sufragios en segunda vuelta. Y en Colombia, el Plebiscito por la Paz con las FARC fracasó debido al voto evangélico”.

La estrategia -coordinada o no- emerge con transparencia.

Los partidos conservadores de derecha entendieron que su discurso de meritocracia y esfuerzo personal para alcanzar el éxito y la riqueza, la defensa o el silencio ante los lobbies que sostienen e impulsan los intereses de las megacorporaciones en los cuerpos legislativos, el ataque contra la participación política, los derechos laborales obtenidos por los sindicatos, y los nuevos derechos de ciudadanía y género, tienen un socio que ya ha realizado por décadas un trabajo de campo, con redes sociales y medios de comunicación que de ninguna manera podrían sostener los dueños del establishment per se: los evangélicos. Y la sociedad sellada entre esa derecha y las iglesias ‘de nuevo tipo’ está dando frutos asombrosamente peligrosos.♦♦

  • Escribe: Darío Bursztyn- Periodista- Sociólogo

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