PATAGONIA. TERRITORIOS DE INCERTIDUMBRE

            escribe Hernán Scandizzo

     Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia son dos piezas del mismo rompecabezas: la cuenca del Golfo San Jorge. El sur de Chubut y el norte de Santa Cruz unidos por una historia común, la extracción de hidrocarburos, que comenzó en 1907 y un siglo después, a fuerza de concesiones de exploración y explotación, se ramificó sobre más de 60 mil kilómetros cuadrados, en tierra y mar.


Agüita del olvido

El acceso al agua potable no es un problema nuevo en el golfo San Jorge; en algunos casos es la marca de nacimiento que portan las poblaciones en la Patagonia Austral. Una versión muy difundida -e igualmente cuestionada- adjudica el hallazgo de petróleo en Comodoro Rivadavia, en diciembre de 1907, a la búsqueda de agua para abastecer al pueblo que nacía de la mano del desarrollo agropecuario de colonia Ideal -luego denominada colonia Sarmiento-, establecida en 1897 al sur del lago Colhue Huapi.

Fábula o no, a partir de ese momento el incipiente poblado portuario se transformó en la cuna de la industria petrolera argentina y, con los años, devino Capital Nacional del Petróleo. Poco a poco la actividad extractiva relegó a un lugar marginal al sector agropecuario, y el acceso al agua potable continuó siendo uno de los principales problemas a resolver. En los valles se dejaron de producir alimentos y pasturas, aunque el abandono de esas actividades no necesariamente significó un hecho traumático para los dueños de la tierra, que comenzaron a percibir servidumbres petroleras por las intervenciones en sus campos.

los gobiernos provinciales y el Gobierno Nacional, de la mano del petróleo, hicieron del rentismo una forma de vida

Para los gobiernos provinciales y para el Gobierno Nacional esta transformación tampoco fue traumática, la apuesta fuerte para la región no había sido la colonización agropastoril sino el latifundio; y de la mano del petróleo hicieron del rentismo una forma de vida y orientaron -y orientan- las políticas públicas a consolidar esa matriz. Esto vale para Chubut y para el norte de Santa Cruz, donde la explotación de los yacimientos cercanos a Cañadón Seco, primero, y a Las Heras, más tarde, signaron el destino de la ganadería ovina, que se desarrolló al ritmo de las altas y bajas del precio internacional de la lana. El territorio se convirtió al petróleo, la cuenca sedimentaria del golfo San Jorge ganó la superficie y los pozos se reprodujeron por miles.

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En Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia -y otras localidades de esa región- el acceso al agua es todavía un problema, y los reclamos y conflictos por el agua son una constante que se profundiza.  

Foto Prensa Mala Fama – Periodismo Autogestivo

El complejo entramado ya no sólo está atravesado por la carencia sino también por la calidad: es extendida la desconfianza en torno a su potabilidad y no faltan quienes señalan al agua como responsable de graves enfermedades.


¿Cómo repercute en la salud y calidad de vida de la población? ¿El agua que llega a los hogares tiene relación con los casos de cáncer y enfermedades poco frecuentes denunciadas por pobladores?


Al igual que en otras comunidades del país donde se realizan ciertas actividades extractivas, o procesos industriales, la población de Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia afirma que algunas patologías se dan con más prevalencia que en el resto de Argentina. La falta de estadísticas e investigaciones que den asidero o no a esa percepción, transforma a esas sociedades en territorios de incertidumbre.

“No hay estadísticas ni privadas ni gubernamentales pero hay una cantidad muy llamativa de pacientes con diferentes tipos de cánceres. No sabemos por qué hay tanta prevalencia, si es que la prevalencia ha aumentado realmente”, afirma Néstor Sosa, médico cirujano del Hospital Zonal de Caleta Olivia.

“Si no hay estadísticas no sabés cuál es el problema, no sabés qué tamaño tiene el problema, y poco vas a poder hacer para solucionarlo”, advierte, y completa la reflexión: “De hecho hay una política hasta casi de negación, porque uno no ve gestos importantes. Por ejemplo, la zona Norte [de la provincia de Santa Cruz] tiene un oncólogo, entonces queda muy limitada la capacidad de solucionar el problema.”

“Sé que hay una cantidad importante de cánceres de mama, pulmón y, sobre todo, de recto y colon, eso es lo que uno ve frecuentemente cuando pasa por las salas de oncología”, comenta Sosa, quien además es Secretario adjunto de la filial local de la Asociación de Trabajadores del Estado.

“Factores en común pueden haber muchos, pero el que más se inculpa, sin haber un asidero científico, es el agua. No hay ningún estudio serio que lo desmienta o lo confirme”.

Sosa también apunta al elevado número de niños y niñas con trastornos en el desarrollo, en el aprendizaje y disminución de coeficientes intelectuales. “El número es bastante alarmante y supera la media que uno esperaría; no creo que se hayan hecho estudios con suficiente profundidad para tener una causa etiológica”.

hay una cantidad importante de cánceres de mama, pulmón y, sobre todo, de recto y colon, eso es lo que uno ve frecuentemente cuando pasa por las salas de oncología

El testimonio del médico cirujano encastra con el de Mara Márquez, jefa de Pediatría del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia.

“Tenemos una alta incidencia de patología tumoral y de leucemia, y lamentablemente también la realidad es que no se tratan acá, se derivan por falta de medios, no tenemos hemato-oncólogo infantil”, detalla. “Tenemos la impresión, sin estadísticas, de que hay un aumento de patologías oncológicas con respecto a otros lados”, subraya.

Comodoro Rivadavia 1935

“Lamentablemente hay poco trabajo epidemiológico en Argentina en relación a los problemas ambientales y a relacionar el ambiente con enfermedades no transmisibles, como el cáncer u otro tipo de enfermedades hemato-oncológicas, anemias importantes, perniciosas. Está bastante estudiado a nivel internacional los daños sobre la salud provocados por determinados contaminantes ambientales derivados del petróleo…”, se explaya la médica generalista.

Márquez sostiene que “Comodoro estaría en una situación casi ideal para hacer eso, hay importantes sectores de la población que se podrían estudiar, que han estado en contacto, que siguen estando, porque viven en zonas donde había pozos petroleros o por contactos laborales. “¿Por qué no se hacen? No es solo por intereses políticos o económicos de las petroleras, que seguro que están.” Inmediatamente suma otro factor, que vuelve más complejo lo que en un primer momento se anticipaba lineal: “Mucho tiene que ver con la desidia en el funcionamiento de nuestro Estado desde hace muchas décadas, con la falta de sostenimiento de las políticas públicas”.

Hospital público, carga privada

La doctora Mara Márquez asegura que la Salud Pública en Comodoro Rivadavia “quedó chica: estamos atendiendo SwissMedical, OSDE, Docthos. Las mejores obras sociales, la persona más rica de Comodoro Rivadavia, si su hijo se accidenta viene a esta terapia intensiva”, relata la jefa de Pediatría del Hospital Regional de esa localidad.

Está bastante estudiado a nivel internacional los daños sobre la salud provocados por determinados contaminantes ambientales derivados del petróleo

Nuevamente el testimonio de ambos médicos se articula.

“El sector privado no tiene capacidad de atender porque no tiene especialistas en el tema. Puede atender complicaciones en pacientes oncológicos: un paciente oncológico con neumonía, por ejemplo; pero la enfermedad de base, el tratamiento oncológico, de quimioterapia y rayos, no te lo puede hacer”, asegura Néstor Sosa, respecto a las prestaciones médicas en el norte de Santa Cruz. “Durante una época la política gubernamental fue intentar minar el sector privado con la intención de fortalecer al sector público. Al sector público nunca lo pudieron fortalecer, pero sí lograron minar el sector privado. O sea que, con plata o sin plata, la posibilidad de atención de la salud de excelencia, acá, es muy difícil de encontrarla.”

 “¿Qué suerte corre un paciente con cáncer en Caleta Olivia?”, se pregunta el doctor Sosa. 

“Y, es problemático. Hay una única oncóloga que atiende en el Hospital Zonal, que si se ausenta o toma vacaciones no tiene quién la reemplace.”, se responde. Hace un silencio, breve, y profundiza. “La doctora que tiene a cargo oncología tiene más de mil pacientes en lista, no solamente de acá, sino también del interior de la provincia. Pacientes que tienen a su médico a más de 300 kilómetros.” En ese punto del relato aclara que acuden desde Los Antiguos, Perito Moreno, Las Heras, Pico Truncado, Fitz Roy, Jaramillo, Puerto Deseado e incluso, subraya el médico, San Julián.

La doctora que tiene a cargo oncología tiene más de mil pacientes en lista, no solamente de acá, sino también del interior de la provincia

Al no existir estadísticas, tampoco puede establecerse si en la petrolera ciudad de Las Heras una patología se da con mayor prevalencia que en Puerto Deseado, por ejemplo.

“Solamente tenemos número de pacientes que se atienden en un consultorio solucionando la patología del momento”, aclara el médico. En casos de leucemias, linfomas, que son patologías oncohematológicas, el Hospital de Caleta Olivia no cuenta con hematólogo y la persona debe trasladarse “a Comodoro, a Buenos Aires o a otro lado”. “No hay posibilidad de tratarla acá; en Santa Cruz no hay radioterapia, hay que hacerla en la provincia de al lado [Chubut], con lo que la mitad del tratamiento te queda afuera. Un paciente que tiene que irradiarse una metástasis cerebral, que vive en Los Antiguos, a cuatrocientos y pico de kilómetros, tiene que quedarse más de un mes varado solo Dios sabe dónde, para poder hacer el tratamiento”.

¿Lo que sucede en la cuenca del golfo San Jorge tiene que ver con el tipo de sociedad que se construye en torno a la extracción de hidrocarburos?

¿Y cuando se termine el petróleo, qué?♦♦

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