Escribe Darío Bursztyn
El partido AfD, Alternativa por Alemania, fue fundado en 2013 como un espacio conservador, crítico de la participación en la Eurozona, y promotor de una alternativa radicalizada de ordoliberalismo: la doctrina de la ex Alemania Federal de un capitalismo liberal con estrictas reglas fiscales, marcadas por un Estado fuerte.
En 2015, con la crisis migratoria hacia Europa (ingresó 1 millón de personas, y de ellas la mitad pidió asilo en Alemania), el AfD tuvo serios debates y apartó sucesivamente a sus fundadores de la presidencia del partido. Ahí entraron en escena dos de los nombres que hoy lideran esta agrupación de ultraderecha, con resonancias neonazis: Alice Weidel y Tino Chrupalla. Weidel nació en la ex República Federal Alemana en 1979, y Tino Chrupalla en la ex RDA, en 1975.
2021 marcó los 30 años de la reunificación alemana. A menos de diez años de su fundación, el AfD ya había saltado de un 10% de los votos a un 15%, aunque el mayor aumento se dio en.…la ex Alemania comunista, ostensiblemente dejada atrás respecto de la antigua RFA. La “reconversión” de los estados del Este hacia el capitalismo mantuvo tasas constantes de mayor desempleo, por décadas.
Weidel y Chrupalla fueron incrementando el tono opositor a la coalición entre los conservadores cristianos del CDU y el socialismo blando del SPD. Se montaron en la ola anti-cuarentena dispuesta por el COVID-19 y canalizaron el enojo por los aumentos generales de precios tras la operación militar de Rusia en Ucrania. Fue un bienio de crecimiento: la furia de los desocupados giró contra los migrantes y contra la desgastada tolerancia germana después de la segunda posguerra.
Así, la narrativa anti-inmigratoria, el desempleo, los costos de la guerra en Europa y la fuerte suba del gas, la electricidad y los combustibles, dieron su máximo resultado en las parlamentarias alemanas de 2025: la ultraderecha llegó segunda, con un 21% de los votos a nivel nacional, y arrasó en el Este con porcentajes de entre el 32 y el 39% de los sufragios (barrió del mapa a la socialdemocracia).
Las encuestas nacionales le dan hoy entre un 27 y un 29% de la intención de voto en todo el país (ver información en este link https://www.wahlrecht.de/umfragen/), por encima del jefe de gobierno liberal-conservador Friedrich Merz (CDU/CSU) y hasta duplicando los votos tanto de los socialdemócratas como de los Verdes o la izquierda. En síntesis, la ultraderecha del AfD quedó a un paso del anunciado triunfo del domingo 6 de septiembre en uno de los Estados, que podría catapultarlos al gobierno nacional.
QUÉ PIENSA Y QUÉ PROPONE LA EXTREMA DERECHA DEL AfD
¿Cuál es el principal argumento de la campaña de la Alternativa por Alemania – Alternative für Deutschland? La “remigración”, que no es otra cosa que la emigración (¿deportación?) masiva -sea inducida o forzada-, de millones de personas migrantes hacia sus países de origen. El mismo argumento de toda la extrema derecha, sea Vox, Le Penn, Nigel Farage, Trump, Salvini…
Sobre la filiación próxima al nazismo de parte de sus líderes sobran evidencias. El ex cotitular de la AfD, Alexander Gauland llegó a minimizar los crímenes de la dictadura de Hitler llamándolos “una cagadita de pájaro en una historia germana gloriosa”, y Björn Höcke, uno de los actuales presidentes regionales del AfD -y profesor de historia-, hizo campaña con el lema de la era nazi Zeit für Deutschland [Todo por Alemania] y repudió el memorial del Holocausto en Berlín, al que calificó como «vergonzoso». Y más recientemente Maximilian Krah, el candidato de la AfD en las parlamentarias europeas, afirmó que “no necesariamente quienes llevaban un uniforme de las SS fueron criminales”.
Los vínculos políticos del partido con las nuevas ultraderechas también son evidentes. En la campaña legislativa de 2025 participó visiblemente Elon Musk, y en mayo de 2025 la prominente Alice Weidel disertó en la reunión de la CPAC de Budapest, junto a Santiago Abascal y Javier Milei, y cuyas estrellas fueron Donald Trump y Victor Orban.
La prueba de fuego es el domingo 6 de septiembre.
En el Estado de Sajonia-Anhalt hay elecciones. Ese pequeño estado forma parte del “Triángulo químico” del Este del país, con unos 100.000 trabajadores. La decisión de eliminar el carbón como combustible obliga a una reinvención social sin futuro cierto. La población de ese Estado, que apenas supera los 2 millones, tiene solo dos centros urbanos de más de 200.000 habitantes, Magdeburgo y Halle. Hay depresión social porque la reunificación entre la RDA y la RFA fue muy costosa y dejó a una multitud sin empleo. En Sajonia-Anhalt la esperanza de vida es la más baja de Alemania, aunque es el Estado con población más envejecida (más de 48 años promedio) pues los jóvenes se fueron. A contramano del resto del país, la población masculina de entre 18 y 29 años excede en más de un 15% a la población femenina.
Ahí es donde la Alternativa para Alemania podría marcar el inicio del primer gobierno de extrema derecha en la posguerra, si su joven, carismático y sonriente candidato de 35 años, Ulrich Siegmund, logra la mayoría de los escaños. Hasta ahora, ninguna agrupación acepta sumarse a una coalición con la ultraderecha si estos no obtuvieran todos los votos necesarios para hacerlo en soledad. Pero incluso así, Alemania habrá cambiado para siempre.
Si gana el joven Ulrich, el plan que se propone se resume en recuperar la “Alemania que fue”: un país sin inmigrantes, donde en vez de torres con molinos que generan electricidad se vuelva a la energía de plantas nucleares, y donde los derechos de los colectivos LGBTQ+ no eran reconocidos. Su slogan es “desde la gente, para la gente”. Pero como bien subraya Hans Pfeifer de Deutsche Welle, Siegmund tiene “un plan de acción inmediato de 100 días, que incluye algunas medidas radicales, entre ellas una promesa clave de deportar desde el primer minuto a los extranjeros que no tienen derecho legal a permanecer en el país, pero cuya presencia se tolera por razones humanitarias, muchos de los cuales han encontrado trabajo y han establecido sus vidas en Alemania.”
Sin embargo, el chivo expiatorio de los inmigrantes robando el bienestar a los nativos, es inconsistente. Entre los 2.1 millones que habitan ese Estado, el total de extranjeros es de 193.000, y entre ellos, los africanos son 20.000. Creer que las cosas pueden empeorar para los negros es negar el status actual. Afrozensus, un estudio sobre las realidades que viven esas personas en Alemania, revela que el racismo es cotidiano para muchos de ellos, sea en los espacios públicos, las instituciones educativas o en el aparato público. Y para eso no hace falta que gobierne la ultraderecha…
Dentro del universo de migrantes, como en países vecinos, la AfD agita el fantasma de la “invasión musulmana”. Desde la masiva llegada de refugiados sirios y otros países con guerras civiles, que coincide con el salto en la popularidad de este partido de extrema derecha, los ultras desparraman el discurso de la caída de la civilización occidental y del “reemplazo poblacional” que vendrían a realizar los musulmanes, que acabarán por destruir su cultura, una vocinglería que no se sostiene porque en las estadísticas solo el 6.6% de los habitantes en Alemania son musulmanes.
No obstante, una de las cabezas visibles y vicepresidenta del AfD, Beatrix von Storch -quien a fines de 2025 fue recibida en Washington por funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el Departamento de Estado y la oficina del vicepresidente J.D. Vance-, insiste que Alemania está sufriendo un proceso de “des-cristianización” y declaró al canal DW que su país sufre “la creciente influencia de los movimientos islámicos en la cultura, la sociedad y la política, y el papel cada vez más reducido de los valores cristianos en el discurso público”.
Todos los líderes del AfD tienen formación académica y de liderazgo. Höcke, considerado el más gurka entre la dirigencia nacional del partido, prometió medidas extremas en noviembre pasado. El odio al periodismo y la pluralidad de palabra del sistema de medios alemanes es parte de su discurso habitual. “¡Vamos a parar la lucha [de los medios] contra la derecha!” dijo entre vítores de sus seguidores. Cuando fue consultado sobre qué cambios haría en los medios públicos remarcó que cancelará los contratos de los medios estatales.
El partido AfD, en sintonía con Donald Trump, Javier Milei y recientes ataques a la BBC, exigen la abolición o reestructuración de la radiodifusión pública germana (aquí e detalle de la red de medios en Alemania https://www.deutschland.de/es/topic/cultura/comunicacion-medios/canales-publicos-canales-0), y apuesta -como sus pares- a la comunicación por los “medios alternativos” y sus propias redes sociales.
La plataforma para estas elecciones se resume en tres palabras: El País primero. De ahí, el llamado a abolir el derecho de asilo, la confiscación del dinero y bienes de los solicitantes de asilo, y las mencionadas deportaciones masivas.
También, cualquiera que “ofensa” a la identidad alemana o “la entidad histórico-cultural alemana” podría ir preso. Entre los puntos de la plataforma electoral figura la prohibición del movimiento Antifa, y revertir las políticas hacia las energías renovables.
Al menos en Sajonia-Anhalt, el suelo para la AfD es fértil. Falta trabajo, hay pocos médicos, el transporte público está empobrecido, las ciudades pequeñas se han despoblado y hay furia contra las elites liberales de Berlín.
Alemania está en vilo. Cientos de miles marcharon en 2024 y 2025 por todo el país contra la ultra-derecha y los neonazis. De hecho, un ex neonazi que militó por años en sus filas, creó una ONG para denunciar la promoción y venta de ropa y accesorios que alaban el nazismo, con consumidores adolescentes y jóvenes. La bautizó Rights Against the Right – Derechos contra la derecha.
Luego de las elecciones del 6 de septiembre, el 20 de este mes es el turno en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental (que también fue parte de la RDA), y donde las encuestas ubican a Alternativa por Alemania con un piso del 37% de los votos.
También Berlín va a las urnas ese día. El partido de la excanciller Angela Merkel lleva la delantera con el 21% de intención de voto, seguido por Die Linke -la izquierda-, con el 19%. Respirando en la nuca se ubica el AfD, con el 18%.
¿Qué pasará con la principal potencia económica de Europa, que proyecta elevar el gasto militar hasta 110.000 millones de euros, si el gobierno queda en manos de la ultraderecha?
El material que publica la revista web www.purochamuyo.com / Cuadernos de Crisis pertenece al Colectivo Editorial Crisis Asociación Civil. Los contenidos pueden reproducirse, sin edición ni modificación, y citando la fecha de publicación y la fuente: www.purochamuyo.com
REGISTRO ISSN 2953-3945
Lea, divulgue y apoye el periodismo y la cultura autogestiva







purochamuyo.com es una publicación del Colectivo Editorial Crisis, una Asociación Civil argentina, cuyo objetivo es contribuir a la producción y divulgación del pensamiento plural, las artes y los acontecimientos sociales contemporáneos.
