Fernando Signorini entrevistado por Canal Abierto. Una producción gentilmente compartida por Ariel Pennisi a www.purochamuyo.com
Signorini fue el preparador físico de Diego. Austero y riguroso, pero apasionado, habla del Mundial 2026.
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A Diego no se lo puede separar de la irreverencia y de la amorosidad en la cancha y fuera de la cancha. A Messi, sí, es un genio pero no siempre nos encanta fuera de la cancha.
FS: No somos quiénes para juzgar a Leo, y lo mismo pasa con Diego. Todo el mundo conoce a Maradona, a Diego no lo conoce nadie y Maradona en definitiva fue el personaje que él se tuvo que crear, para estar a la altura de lo que de él se esperaba. Porque tampoco olvidemos de dónde salió Diego, porque si él no hubiera sido un gran jugador de fútbol como de pronto Juan Román Riquelme o Carlitos Tévez, ¿qué hubiera sido de su vida? y ellos ¿qué hubieran dicho?
Entonces creo que tendrían que tener un poco más de sensibilidad, ser un poco más humanistas en eso, pero primero ¿por qué poner tantas expectativas en el otro? ¿por qué no ponen la ponen en ellos mismos? Pero si dicen eso y de esa manera es porque no entendieron absolutamente nada del personaje que además fue inmensamente rico y les cabría la misma definición que yo di para un tal Adorni cuando intentó ningunear a Diego, entonces yo le dije que “a Diego, aunque te pese, lo van a recordar hasta el último y a vos, como a esta gente, no sé si no los van a olvidar del camino de velorio al cementerio”
¿Y cómo ves que el presidente de Estados Unidos invitó a los jugadores argentinos y estuvieron ahí revoloteando como moscas, el en contexto de un genocidio en marcha y de una situación dentro de los propios Estados Unidos muy tensa y muy difícil para los inmigrantes latinos.
FS: El sistema lo quiere así, ¿no? Porque tal vez los jugadores saben que el serrucho sigue afilado y a lo mejor a ellos también le pueden cortar las piernas. Pero es una lástima porque en definitiva uno tendría que entender que en la vida uno tiene que ser lo que uno quiere ser, porque si vamos a la frase de Sartre, el hombre es lo que hace con lo que hicieron de ellos. En el caso de estos chicos es muy patente, ¿qué hicieron de ellos? Que no se interesen por nada, que sean frívolos, en lo posible vulgares y groseros, porque así los van a manejar mejor, que sean ovejas del rebaño. Alguno de ellos dijo que era jugador de fútbol y no político. Pero es preocupante que puedan pensar así; ellos también son producto de barrios emergentes en los que si no hubieran sido grandes jugadores, ¿qué hubieran sido? Entiendo que no hayan ido a Casa Rosada cuando trajeron la copa, porque el lugar normal de un equipo de fútbol para festejar un título es la casa madre que es la AFA o una cancha de fútbol. Pero si no van a Casa Rosa ¿por qué fueron a la Casa Blanca? Y además, ¡darle la mano y sonreírle a uno de los más brutales genocidas de las últimas décadas de la humanidad cuando no habían pasado 24 horas sin que por orden o anuencia de este tipo, de Trump, un misil masacrara a más de 180 chicos en un colegio en Irán!
Entonces creo por el grado de deterioro que se está sufriendo desde el punto de vista cultural y de los principios, no solamente en Argentina sino de la humanidad, hacen falta que en el entrenamiento prime la educación, la formación, y no solamente como futbolista, porque si el fútbol (o el deporte) solo sirve para ser mejor futbolista o deportista, pero a la vez para estupidizarnos, entonces no sirve para nada. Eso es lo que quiere el poder, porque estos chicos, de alguna manera, son ejemplos a seguir por las nuevas generaciones que ven en ellos un modelo de lo que quieren ser. Entonces ¿cómo van a ser?, porque ni siquiera van a ser grandes jugadores como ellos. Seguramente el sistema va a lograr lo que quiere: que sean indolentes, que no les importe absolutamente nada más que la frivolidad en las que viven. El sistema va a estar contentísimo, porque a través de ellos logran lo que sus perversos y miserables intereses persiguen.
¿Y dónde sale la desobediencia de Diego?
FS: Yo creo que Diego veía lo que ven en su niñez millones de personas o de chicos en el mundo entero, sobre todo en América Latina, en el África, y también en los barrios pobres, porqué no, de Harlem en Estados Unidos. Muchas veces habrán visto que su madre se tocaba la panza con gesto de dolor. Y ellos también habrán dicho lo mejor lo mismo que Diego, “¿qué pasa, ma?” Y Tota que decía “algo que comí y me hizo mal”. En realidad le dolía la panza porque no comía hacía tres días para que pudieran comer sus hijos. Yo creo que todo eso lo fue llenando de rabia , y era uno que naturalmente no estaba dispuesto a callarse la boca, él era uno de los que nació para hacer ruido al cerrar la puerta, para no ser una oveja más del rebaño, y no tiene nada que ver con su origen, porque chicos que salen de esos lugares, muchos de esta actual selección, por ejemplo, que prefieren callarse la boca para no pagar las consecuencias de la perversidad del poder, y otros que salen de barrios opulentos, de barrios donde se pueden dar todos lo lujos que se pueden dar, como el Padre Mugica, como Ernesto Che Guevara y que no se callaron…yo creo que eso viene con uno, y no hay que andar buscando una explicación. Cada uno es como es. Hay cosas que no son medibles, el talento, por ejemplo. Diego no sabía por qué. Y tampoco Leo.
¿Diego o Messi?
FS: Los que ponen a uno encima del otro en un ránking saben muy poco de fútbol. Esas comparaciones también son producto del interés, a lo mejor para ocupar espacio cuando no hay nada que decir, porque es terrible. Para saber quién fue mejor, tendrían que haber jugado contra los mismos rivales en el mismo equipo, con los mismos compañeros en el mismo momento, y eso es imposible.
Uno puede decir, ¿quién me gusta más? Eso lo admito. Hay otros que tienen a lo mejor 50, 60, o menos, y dicen “Fulano fue el mejor de la historia”. ¿De qué historia? ¿Tiene 130 años? Están acostumbrados a decir lo que piensan, pero generalmente no piensan lo que dicen. A mí me gusta Maradona y me gusta Messi; yo a los mejores no los comparo, los disfruto. Y eso no tiene nada que ver conque sean argentinos. Yo admiro todo lo que hace uno de los pocos artistas que quedan, digo así porque atletas que juegan al fútbol hay, pero artistas quedan muy pocos. Lamine Yamal es esa persona, que además tuvo esa maravillosa idea de hacer hondear la bandera de Palestina, creo que eso también tiene un peso específico en el grado de admiración que yo siento por él como jugador, porque la persona siempre la dijo de lado, porque no lo conozco y además a la edad que tiene está haciendo cosas que otros, aunque tengan 230 años o más que Matusalén no lo van a vivir en su vida, y sin embargo, lo juzgan, lo absuelven, los que lo quieren, los que condenan, que lo odian, pero es producto también de eso que alguna vez dijo Albert Einstein, que conocía dos cosas infinitas, una el universo y otra la estupidez humana, pero que del universo no estaba tan seguro…
El lugar que ocupa el fútbol
FS: El fútbol es lo que es hoy porque el sistema necesita algún argumento para adormecer a las masas, para hacerlas tribales, porque si soy de uno tengo que odiar a otro, los necesita para el negocio de vender millones de camisetas.
Alguna vez Marx dijo, o se le atribuye a Marx la frase, de que la religión era el opio de los pueblos. Hoy al perder tanta hegemonía la religión en muchos lugares, el sistema que siempre está tratando de hacer todo lo posible por lograr que la mayoría de la población o de la masa humana sea estúpida y sea frívola, han encontrado en el fútbol un argumento fantástico. Me llaman mucho la atención títulos como “locura argentina en Miami”, o “Miami se tiñó de celeste y blanco”. Gente grande de 50 o 70 años con la camiseta, gritando como poseídos mientras hay 60.000 personas bajo los escombros en Venezuela. Y la guerra…se está masacrando en Ucrania y en Rusia. Entonces, ¿A mí me va a importar un Mundial en esas condiciones? No. Y reflexiono como dijo el Negro Enrique “¿de qué vale ser campeón del mundo en un mundo en que los chicos mueren de hambre?”. Yo prefiero pensar así y entonces no dejarme ganar por el entusiasmo. Mi lugar en el mundo es el mundo. Y yo, antes que ser hincha de un equipo, soy hincha del fútbol. Más allá de la camiseta que uso, yo soy capaz de festejar, gritar y sentirme bien por un golazo del equipo que me está enfrentando, aunque me elimine. ¿Qué tiene que ver? ¡El nacionalismo como bandera, la estupidización de la masa! A los chicos cuando ingresan a las escuelas de fútbol -porque ya no se juega más en el barrio-, hay que tratar por todos los medios de educarlos, de hacerles abrir bien los ojos para que ellos después no cometan los errores que nos hicieron cometer a nosotros con una educación que siempre era conductista, que no te permite ser quien sos, sino que tenés que ser lo que el sistema quiere.
Diego más allá de su condición de argentino, de ser hincha de la Selección argentina, muchas veces lo escuché, muy solidario con futbolistas de cualquier país, y muy admirador de ahí donde se jugaba bien al fútbol; el tipo estaba, le encantaba, aplaudía, incluso a Brasil, que estúpidamente lo ponemos muchas veces como los rivales. Cuando él decía, ¡no! ¡hay que disfrutarlo esto! Pero por supuesto, ¿cómo no? El fútbol brasileño ahora ha sufrido y desde hace algunos años que está en crisis, pero una de las cosas que me han llevado a invertir tiempo mirando un partido de fútbol ha sido viendo jugar a equipos brasileños o a saber de la historia de los Garrincha, de los Pelé, de los Ribelino, jugadores extraordinarios. Yo quiero ser el mejor de los buenos, no el mejor de los mediocres. Y no me alegra que no esté el mejor jugador del equipo adversario en la cancha. Yo quiero que el equipo contrario juegue completo. Porque entonces, si le gano… Yo creo que hay que dar un paso adelante. También la derrota tiene algo de fascinante porque te ayuda a mejorar. La victoria generalmente…
¿Cómo se conocieron con Diego?
FS: En 1982, con César Menotti, que era el técnico que más me había convencido -no tanto por el juego de sus equipos, porque eso depende también de los jugadores que tenía-, sino por la valoración ética del hecho deportivo. Él decía que ganar es importante, para eso se compite. Pero mucho más importante que ganar, son los medios que se utilizan para lograr los fines. Yo creo que el éxito no está en el resultado, sino en el proceso y en el hecho de desafiarse y aceptar que la competencia más importante que tenemos es con nosotros mismos para ser mañana mejor que hoy. Que es un poco lo que alguna vez reclamé a Diego, que cuando le dije “vos cometiste un error, entre tantos, que fue el de conformarte con ser el mejor del mundo. Porque ser el mejor del mundo, no te costo nada, o casi nada, pero nunca te desafiaste a vos mismos a ver cuánto era capaz de dar, hasta dónde podía llegar”. Eso, a lo mejor, es lo que después le hizo reflexionar diciendo “qué jugador hubiera sido si no hubiera tomado cocaína”. Y es lo contrario que hace Leo: Leo está permanentemente tratando de mejorar el próximo partido lo que él hizo; encuentra en él mismo el principal adversario a vencer y pone todo su esfuerzo en lo grande. También me gusta mucho la forma de madurar de Messi futbolísticamente. Me gusta más el Messi maduro jugando al fútbol, que el otro que, por supuesto, es un genio jugando al fútbol, pero me impresiona y por ahí tiene que ver con esto que vos decís, con una cosa obsesiva casi autista del tipo de que está la pelota y nada más.
Yo creo que los que entienden de vino van a entender que Leo es como esos esos vinos de guarda que necesitan mucho tiempo para evolucionar, para mejorar, porque Diego es un vino de antes de ayer. A los 22 años ya era rebelde, se oponía al poder, se oponía a los presidentes de los clubes, defendía a sus compañeros en contra de los deseos de los que mandaban, Leo tardó mucho más tiempo. Pero bueno, es algo lógico, los seres humanos no son iguales, pero hoy creo que ha logrado, en ese sentido, su mejor versión en cuanto al equilibrio de su poderío físico y su talento, pero también con el modo en que el maneja los tiempos del partido. Messi debe ser el jugador que menos corre en el mundo, en contra de la teoría de que para jugar, hay que correr. No hay que correr, hay que saber correr a favor de la eficacia, porque si se trata de cubrir metros, entonces contratemos a Kipchoge que corre el maratón en dos horas.
Menotti y Angel Cappa escribieron Fútbol sin trampa, y ahí dicen que el 95% de los periodistas deportivos no saben nada de fútbol. Y bueno, que se hagan cargo, porque no solamente no saben sino que ahora también hay una moda de ser, también ellos, frívolos, bastante miserables, bastante irrespetuosos…Ahora le festejan el cumpleaños a Leo, y me pregunto, cuando no ganaba nada, ¿no cumplía años también? Y nadie se lo festejaba, porque era “un pecho frío”, porque “no había ganado nada”, porque era mejor en el Barcelona que en la Selección. Ahora claro, cuando gana la Selección y no ellos, después de haber tratado como lo trataron a Angelito Di María, a él y a su familia, que lo hicieron padecer, y al mismo Scaloni, todo el mundo salió a festejar. Por eso, ya lo dije, hoy me di cuenta por qué Argentina sigue produciendo tantas toneladas de dulce de leche: porque hay que seguir rellenando mucho “panqueque”. Muchos tipos que piensan de una manera, pero después con el resultado, puesto, hacen leña del árbol caído.
El Mundial en Estados Unidos, México y Canadá
FS: Cuando me di cuenta de que la FIFA no iba a tomar con Estados Unidos la misma decisión que tomó con Rusia de excluirlo de Qatar por la invasión a Ucrania, pero que yo esperaba que lo hiciera -porque el imperio está haciendo lo que está haciendo en el mundo, poniendo a la misma humanidad al borde del colapso, porque una guerra nuclear sería una alternativa y con la que varias veces el genocida de Trump ha amenazado, y con lo que hizo en Irán con el socio sionista de Netanyahu-, yo dije que no iba a ver ningún partido que se jugara en territorio americano si era que la FIFA le autorizaba a EE.UU a participar. Y como la FIFA le autorizó, yo cumplo con mi palabra: no voy a ver, no vi, ni voy a haber ningún partido que se juegue en territorio de Estados Unidos, voy a ver únicamente los que se jueguen en México. Estoy viendo un mundial que no me interesa…lo dije varias veces: a mí el fútbol competitivo, desde que lo han transformado en este fantástico argumento de estupidización, y donde aparecen los jeques árabes rodeados con su esposa toda cubierta y 6 o 7 guardias musculosos…¡no! ¿dónde quedó el fútbol de los barrios populares de Latinoamérica? Porque a esos mismos tipos cuando están en su lugar de origen -aunque después son estrella-, no solamente los ignoran, sino que lo desprecian, porque son negritos villeros, y eso a mí me rebela. Por respeto a él y en agradecimiento y homenaje a Diego, estoy haciendo y diciendo lo que él haría y diría en caso de estar entre nosotros. Diego no vería ningún partido de los que se juegan en EE.UU.
Porque además fue el mismo país a donde el poder le terminó cortando las piernas, simplemente por el hecho de que era un rebelde, porque Diego lo ridiculizaba y con razón, porque yo ya había percibido la brutal perversidad y todo lo miserable que son estos tipos, por eso también me extraña que muchos jugadores de fútbol, no solamente de Argentina sino del mundo, que dicen que lo quieren y admiran tanto, no se organicen y formen el sindicato mundial que Diego había sugerido en el año 86 para que el fútbol de una vez por todas sea de los futbolistas. ¿Para que lo quieren a Infantino? ¿Para qué quieren a los jeques árabes? Porque el fútbol no solamente es un generador de grandes recursos, sino que es un maravilloso argumento para devolver imagen. Así hubo un tipo que terminó siendo presidente de Argentina cuando no podría haber sido presidente ni de una comisión de fomento, y lo mismo con Berlusconi…
Esa instrumentalización brutal que se hace de los jugadores de fútbol sobre todo, digo el fútbol, porque son chicos que salen de los lugares donde salen, porque es de Fiorito, de la 1-11-14 o de la 31, o en alguno de los 5.500 barrios que hay, con 6 millones de habitantes en Argentina, si no es en el fútbol, en el boxeo, como argumento deportivo, no hay otra posibilidad. Porque como decía Diego en Villa Fiorito no podía jugar al polo ni soñar, porque si había un caballo, se lo comían, porque había mucho hambre.
Yo quiero ganar en otro tipo de Mundial, entre comillas. Quiero que en Argentina haya justicia para todos, quiero que en Argentina no se siga repitiendo como una letanía eso de “algo habrán hecho” cuando hablan de las 30.000, quiero que en Argentina no siga aumentando como ahora de manera preocupante el grado de analfabetización. Quisiera que cada uno tenga su techo, tenga su trabajo, que el último de la escala social tenga la educación, tenga cobertura médica, ese es el mundial que quiero ganar, porque el fútbol es también un fenómeno pasajero, como alguna vez lo fue el circo romano. También el fútbol se va a terminar como cada cosa que nace y se muere, y un día va a morir el universo dentro de 100 mil millones de años. Pero bueno, tratemos entonces de no matarlo y hasta que se muera que sea (o que sea capaz de ser) lo que decía César Menotti: una maravillosa excusa para ser feliz, repitiendo eso de que ganar es importante, pero más importante son los medios que se utilizan para lograr los fines, y no solamente en el fútbol, sino en cualquier disciplina de la sociedad.
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