Después de tres años de bombardeos, en medio de los escombros y apenas pasado el Mundial, volvió el fútbol.
En agosto, la Asociación Palestina de Fútbol anunció el regreso del fútbol a los clubes de Palestina y Líbano. La vuelta de las ligas en Gaza, Cisjordania, Jerusalén y en los campos de refugiados palestinos en Líbano iba a iniciar el 4 de septiembre con la Copa de los Mil Mártires, un torneo de dos meses de duración, nombrado así en honor a los más de 1.000 deportistas y atletas palestinos asesinados por Israel.
Son más de 240 clubes los que participan en el torneo: 50 en Gaza, 165 en Cisjordania y Jerusalén, y 28 clubes en Líbano.
En la Franja de Gaza se previeron los partidos en cuatro canchas de Fútbol 5, de césped sintético, en las mejores condiciones posibles, incluyendo el campo del equipo Ittihad Deir al-Balah. En Cisjordania, Jerusalén y Líbano los partidos se disputan en campos de once contra once.
En un campo de tierra, en el densamente poblado vecindario costero de Deir al-Balah, la semana pasada, los jugadores del Ittihad —uno de los tres clubes de fútbol en funcionamiento de Gaza—juntaron sus pelotas desgastadas, los conos de entrenamiento y equipos oxidados. Rodeados de escombros y con drones israelíes zumbando sobre ellos, se estaban preparando para entrenar para un torneo de fútbol.
Este reporte que publica www.purochamuyo.com fue escrito por el periodista deportivo y relator Abubaker Abed, desde Gaza, alguien que debió convertirse en cronista de guerra. El texto lo hizo conocer en el sitio Drop Site antes del 4 de septiembre, pero no está claro si los jugadores palestinos de Gaza pudieron siquiera presentarse al torneo.
El asistente de campo del entrenador del Ittihad, Motaz Rabia, reveló que los bombardeos diarios de Israel y otros ataques los obligaron a cancelar los entrenamientos y restringir el movimiento de los jugadores.
Cada club en Gaza ha sufrido pérdidas enormes. Del Ittihad fueron asesinados 10 jugadores, personal y entrenadores, incluido el gerente acreditado en la Confederación Asiática de Fútbol, Hani Al-Mosadar. Los jugadores y entrenadores tienen sentimientos encontrados sobre la reanudación del fútbol palestino: la vida es casi imposible pero quieren rendir homenaje a los mártires y mantenerse resilientes.
En total, al menos 1013 deportistas fueron asesinados por Israel en Gaza y Cisjordania: 570 futbolistas, y de ellos, 100 menores de edad. El ejército sionista también ha destruido o dañado casi 270 instalaciones deportivas en la Franja: el 90% de los estadios, y el 90% de las instalaciones de los clubes (51 de un total de 54).
El vocero de la Asociación de Fútbol Palestina en Gaza, Mustafa Siyam, dijo al sitio Drop Site que espera que el torneo restablezca «cierta apariencia de normalidad» para los futbolistas y marque el «inicio de un nuevo capítulo» para el fútbol en el enclave devastado. “Este torneo contiene muchos mensajes, especialmente porque lleva los nombres de nuestros queridos jugadores que fueron asesinados durante el genocidio», dijo.
El asistente del entrenador del Ittihad aseveró:
«No podemos permitirnos comprar una pelota para entrenar. Israel bloquea el ingreso de balones de fútbol”. Una pelota desinflada cuesta, ahora, 400 dólares. “Nuestros jugadores no pueden permitirse la comida para recuperar su forma física y resistencia. Tenemos jugadores que permanecen desplazados en la zona sur de Gaza, y ni siquiera podemos cubrir sus gastos de transporte y llevarlos a jugar. Por lo tanto, hemos convocado a los jóvenes.”
POR QUÉ EL ALTO EL FUEGO NO ES UN ALTO EL FUEGO
Motaz Rabia dijo que el fútbol significa mucho para todos en el club y que su participación es emblema de su firmeza.
«El deporte une a las personas», sostuvo. “En Gaza, el fútbol ha muerto. Tenemos tanto talento y potencial para el mundo, pero somos ignorados por completo. Espero que la FIFA nos escuche y nos trate como seres humanos. Nos merecemos ser vistos y aprovechar nuestras oportunidades», lamentó.
«Todo lo que queremos en Gaza, ahora, es un alto el fuego pero real porque el que se firmó, no existe. Desearía despertar un día sin más bombardeos y muertos. Y esperamos ver justicia en este mundo donde los derechos humanos básicos y las reglas se apliquen a todos, incluidos los palestinos”, añadió.
Bajo la presidencia de Gianni Infantino, la FIFA participó —no sin controversia— en el llamado Consejo de Paz del presidente Donald Trump, que tiene la tarea de supervisar Gaza, y se comprometió a reconstruir la infraestructura futbolística de la Franja mediante un plan de 75 millones de dólares anunciado en la reunión inaugural, en febrero. Obviamente, hasta ahora no apareció ni un dólar, aunque la Asociación palestina se mostró abierta a cualquier apoyo de la FIFA.
Israel ha violado rutinariamente el «alto el fuego» que entró en vigor en octubre de 2025: mató a más de 1.300 palestinos y dejó 4400 heridos, según el Ministerio de Salud de Gaza.
Lo que persiste es una severa restricción de entrada de elementos esenciales para la vida cotidiana, combustible, repuestos, así como la ayuda humanitaria, suministros médicos y materiales y equipos de reconstrucción. El fútbol, en esa lista, ocupa un lugar sin importancia.
LA VIDA ES ETERNA EN 15 MINUTOS
«Puede que me maten en los próximos 15 minutos», dice Mohammed Al-Taramasi, de 26 años, que juega como lateral derecho para el Club Shabab Jabaliya y para el Equipo Olímpico de Palestina.
Vive en una carpa, en las ruinas del campo de refugiados de Jabaliya, cerca de la «línea amarilla», donde se ve obligado a sobrevivir a los disparos cotidianos y ataques de tanques y cuadricópteros de las tropas israelíes cercanas.
Al-Taramasi fue desplazado de su hogar hace casi tres años cuando los aviones bombardearon su vecindario en el campamento. Fue un 28 de octubre de 2023. Murió su padre y decenas de miembros de su familia. Pero él sobrevivió, enterró a su padre, a quien describió —como Messi al suyo— «su columna vertebral».
«Él solía despertarme para que fuera a entrenar», declara. “Ahora, los disparos aterrorizan a mi familia cada mañana, y sé que podrían asesinarme en los próximos 15 minutos. Mataron a mi padre. Estoy desplazado. Perdí ofertas del fútbol de Egipto y Libia en 2024 porque no pude salir de Gaza. Mi vida es lo más parecido al infierno en la Tierra,» dijo Al-Taramasi, ahogado por el dolor y la tristeza.
“Este torneo tiene dos caras”, continuó. “La positiva es un homenaje a nuestros compañeros de fútbol. La negativa es que cobramos mal y es posible que la Copa tenga que cancelarse, pero querría levantar el trofeo en honor a los caídos”.
Al-Taramasi dijo que espera que los organismos internacionales de fútbol y los medios de comunicación se centren más en la difícil situación de Gaza y de sus futbolistas. Muchos de ellos, afirma, tienen el potencial para emprender carreras estelares si se les diera la misma atención que a otros jugadores del mundo.
MÁS ALLÁ DE GAZA
Fuera de Gaza y Cisjordania, los futbolistas palestinos que viven en el exilio también enfrentan enormes desafíos. El jugador y lateral Mohammed Hamada, de 25 años, juega para el club Al-Okhwa, en el campo de refugiados de Saida, en Líbano.
Sus abuelos fueron expulsados de su casa en Acre, en la costa norte de la Palestina histórica, durante la Nakba en 1948. Los refugiados palestinos en Líbano no pueden regresar ni visitar ninguna parte de Palestina, ya que los documentos de viaje no son reconocidos por las autoridades israelíes. Tampoco pueden solicitar una visa para ingresar a los Territorios Ocupados. Lo mismo le sucede a los atletas palestinos en Gaza y Cisjordania, a quienes el gobierno israelí les niega permisos para viajar.
Mohammed Hamada tuvo ofertas en el extranjero, pero su precario estatus en Líbano, sin pasaporte y solo con un documento de viaje, le ha impedido perseguir sus sueños.
«No puedo entrar a Palestina. He estado destrozado por lo que vino sucediendo durante los últimos tres años. Jugar esta Copa es tan emocionalmente abrumador que no puedo ponerlo en palabras,” dijo con voz temblorosa por teléfono. «Estoy decidido a ganar el trofeo para rendir el mejor homenaje a los mil mártires. Este torneo nos ofrecerá la oportunidad de transmitir nuestro mensaje como futbolistas, y el fútbol es una gran vía para alzar la voz”, sentenció.
«Espero que el mundo mire más a Gaza y Palestina, ya basta, fue suficiente». Quiero que todo el apoyo internacional, particularmente de la FIFA, de las asociaciones de fútbol y de los futbolistas que jugaron el Mundial, vaya a los jugadores en Gaza y Palestina. Sépanlo: todos le fallamos a Gaza, todos.”
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